La campaña no había cumplido aún sus primeras 24 horas, y ya se había convertido en una clara guerra de herencias. Los mensajes cruzados entre los dos grandes partidos se concentran en esa palabra. El PP quiere movilizar a los suyos y para eso les anima sin tapujos a votar contra el PSOE: “Los que nos han hundido la casa ahora no pueden dar consejos de cómo levantarla”, dijo Mariano Rajoy en su primer mitin. Y los socialistas tratan a su vez de recordar a los ciudadanos que el PP lleva dos años y medio en La Moncloa y ya tiene su propio legado: “Rajoy tiene ya su herencia: un millón de empleos destruidos, 50 impuestos que han subido y un 10% de bajada de salarios”, aseguró Alfredo Pérez Rubalcaba.
La campaña arranca al ralentí. Las calles ya están llenas de carteles electorales, sobre todo de los dos grandes partidos, con mucho más presupuesto. Y las encuestas que se van elaborando para estas formaciones detectan que poco a poco los ciudadanos se están animando a votar. De momento la mayoría ni siquiera tiene clara la fecha de las elecciones, pero todos los informativos tienen ya bloque electoral y llenan la pantalla de mítines y banderolas. Es una rutina habitual que difícilmente sirve para hacer cambiar los votos pero sí para recordar a los ciudadanos que las urnas se acercan.
Aún queda mucho, admiten diversos dirigentes, y el debate en televisión el martes entre los dos candidatos principales, ahora más cerca, será el que rompa la campaña. Pero aún está plana. Rosa Díez, de UPyD, se quejó del escaso ambiente electoral y acusó a los grandes. “PP y PSOE lo que quieren es que la gente no vaya a votar, están decididos a que la campaña sea de perfil bajo”.
El PSOE pretende hacer una campaña muy ideológica, centrada en las diferencias entre su partido y el PP.“Obama acertó y Merkel se equivocó, por eso EE UU está saliendo de la crisis que ellos crearon y Europa no. La derecha europea se equivocó, puso su ideología por delante de los ciudadanos”, insistió Rubalcaba. El líder de los socialistas trata de asociar al PP con la clase alta: “¿A qué señores conoce Cañete para decir que ha merecido la pena? Será a sus empresas. A esas igual sí les ha merecido la pena”, preguntó.
El Gobierno y el PP lo tienen claro: economía, economía y economía. El Ejecutivo no lo admite en público pero sí en privado: las elecciones son sobre todo un juicio a la labor de Mariano Rajoy en La Moncloa. De hecho el presidente se va a volcar con 10 mítines, y anoche empezó el primero en Zaragoza.
El Gobierno, como cualquiera que ocupa La Moncloa, cuenta con una enorme ventaja, según admite uno de sus estrategas: tiene el poder para marcar la agenda. Cualquier cosa que pueda decir en campaña sobre la inminente reforma fiscal, por ejemplo, pasará inmediatamente a primer plano. Ayer el Ejecutivo utilizó esa baza para presentar, tras el Consejo de Ministros, un extenso informe sobre la bajada del coste de financiación en España y el regreso, poco a poco, del crédito.
El mensaje era clarísimo: el Ejecutivo reivindica que ha logrado reducir el coste de financiación a “mínimos históricos”, en palabras de Luis de Guindos. Los máximos, como admitió, también llegaron con Rajoy en La Moncloa, hace menos de dos años, en julio de 2012: 638 puntos. Pero desde la conocida frase de Mario Draghi, gobernador del BCE, ese 26 de julio —“el BCE hará todo lo necesario para sostener el euro. Y, créanme, eso será suficiente”— la prima de riesgo española ha caído lenta pero segura hasta llegar a los 146 de ayer. No es ni mucho menos un récord: la prima con el bono alemán ha llegado a estar en negativo —España se financiaba más barato—. Pero sí son cifras ya muy cercanas a las anteriores a la crisis.
Guindos leyó un detallado informe reivindicando los logros del Gobierno, pero cuando una periodista preguntó si eso no suponía utilizar esa rueda de prensa para fines electorales, la vicepresidenta. Soraya Sáenz de Santamaría, contestó: “Este Gobierno sigue trabajando, y lo que no podemos hacer es cerrar el chiringuito hasta las elecciones. Hay que seguir gobernando y llevando temas al Consejo de Ministros y dando respuesta a los ciudadanos. Este asunto de la financiación preocupa a muchos españoles, especialmente a pymes y autónomos”.
Mientras, IU pide el voto contra el bipartidismo. El coordinador general de IU, Cayo Lara, aseguró que las dos grandes formaciones “se merecen tener un descalabro importante por el sufrimiento generado en Europa y en España” y afeó a Elena Valenciano que critique a la troika. “La troika sois vosotros porque formáis parte de la Comisión Europea”, le espetó, tras recordar que la socialdemocracia europea tiene tres de los siete vicepresidentes de ese organismo.
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